|
Dado que los síntomas
aparecen durante el sueño, la descripción debe hacerla alguien que
observe al individuo dormido. Los ronquidos son el síntoma más frecuente
y están asociados con jadeos, ahogo, pausas en la respiración y despertares
bruscos.
En los casos graves, las personas afectadas tienen repetidas crisis de ahogo obstructivo
asociados al sueño, tanto de noche como de día, y con e tiempo interfieren
con el trabajo diurno y aumentan el riesgo de complicaciones.
Un paciente que entienda su enfermedad y su tratamiento, será más
consciente de las precauciones que ha de tomar, y entenderá mejor las recomendaciones
y prescripciones de su médico.
La apnea del sueño grave y prolongada puede producir cefaleas, hipersomnia
diurna, actividad mental disminuída y finalmente insuficiencia cardíaca
y pulmonar. En esta última fase, los pulmones no son capaces de oxigenar la
sangre adecuadamente ni de eliminar el anhídrido carbónico.
Síntomas más habituales para detectarla:
- Ronquidos sonoros.
- Ronquidos que se
interrumpen por periodos en los que no hay respiración (apnea).
- Cese de la respiración
durante el sueño.
- Despertarse frecuentemente
durante la noche.
- Adormecimiento o
sueño anormal durante el día.
- Dolor de cabeza.
- Aumento de peso reciente.
- Atención limitada.
- Pérdida de
memoria.
- Juicio pobre.
- Cambios en la personalidad.
- Letargo.
Síntomas
adicionales que se asocian con esta enfermedad:
- Hinchazón
general.
- Alucinaciones.
- Disminución
de la consciencia.
- Confusión.
- Presión sanguínea
elevada.
|